En los dos capítulos anteriores del libro
Plan de Marketing de Vicente Ambrosio, leímos la importancia de saber vendernos como
producto innovador y cómo permanecer en el mercado laboral. Estrategias para
marcar la diferencia bien sea dentro de una organización o de manera
independiente para abrirnos a nuevos caminos. Indagar acerca de las necesidades
de los clientes, generar propuestas innovadoras y actuar de manera estratégica,
cómo vender un producto y hacer de este un elemento diferenciador, entender que
no solo ser competente basta para permanecer en el mercado, sino buscar un alto
desarrollo en habilidades relacionales, buscar posicionarse como una marca y
lograr visibilidad dentro del mismo.
En el capítulo 4 encontramos los procesos de
la elaboración del plan de marketing una vez establecida la definición.
Ambrosio nos propone cuatro pasos y un paso plus para tener en cuenta. El primer
paso es que debemos saber cuál es la definición del tema, esta es la parte más
importante del proceso de planeación de marketing ya que todo el trabajo
siguiente se deriva de la definición. El segundo paso son dos cosas, la primera
de ellas es la recolección de información que le dará un soporte científico al
trabajo ya que entonces nos basamos en datos y hechos más no en hipótesis y
opiniones; y la segunda es la formación del equipo. En este paso es muy
importante involucrar a las personas porque esto las hace más aptas para
implementar actividades del trabajo y al mismo tiempo se sentirán naturalmente
más comprometidas con este mismo. Un tercer paso es la elaboración del plan, es
decir, plantear los objetivos y los plazos realistas que se vayan a tener,
reconociendo al mismo tiempo las situaciones que serán inalcanzables, las presiones
y contingencias. El último paso es, de acuerdo a la definición madre del texto,
es decir, “Marketing” (Planeación y acción de detalles), es indispensable que
las actividades descritas en la programación sean coherentes con las
estrategias y las tácticas, la enumeración de las páginas y el debido contenido
coherente. Y, un último ítem llamado “Un paso mayor”, Vicente nos propone como
el título lo indica, un paso mayor que debe ser tomado en cuenta desde el
principio y para siempre, que es la empatía con el cliente ya que si no se
recurre a esta etapa se desarrolla un trabajo técnicamente bien preparado pero
no le daría la capacidad real de
marcar la diferencia en la sociedad, es
decir, no se ve puesto en práctica a la luz de todo lo que este conlleva.
Para profundizar un poco más el paso mayor
anteriormente mencionado y de acuerdo al capítulo 3, Ambrosio nos da una serie
de pasos para tener claridad en cuanto al formato del documento. Un documento
llamado “Plan de Marketing” debe contener todos los detalles necesarios para la
acción que será implementada. Lo que se debe tener en cuenta para obtener un
buen producto final es, primero la redacción, esta debe ser clara, natural, sin
términos rebuscados y objetiva; entendible para todo aquel que incluso no
participa en la elaboración del trabajo. Segundo, los cuadros y los gráficos
deben tener una letra legible, debe ser una lectura atrayente, que facilite la
visualización de los datos, uso adecuado de colores, destacando lo más relevante
y que tenga una presentación grafica agradable. Tercero, manejar los espacios y
márgenes. Cuarto, los títulos y los subtítulos deben utilizarse para facilitar
la localización de asuntos específicos en el texto y orden del mismo. Quinto,
manejar un contenido general que facilite la lectura, sexto, un resumen
ejecutivo. Este debe ser un resumen acerca de lo que se aborda en el cuerpo del
trabajo, no muy cargado en detalles. Séptimo, notas al pie de página, apéndices
y anexos. Octavo, portada y noveno, carpetas y ficheros con divisiones y hojas
sueltas que permiten la inclusión de notas, nuevos puntos, anotaciones y
actualizaciones.
En resumen, en el Plan de Marketing las
personas tienen que estar involucradas, necesitan colocarse en el lugar del
otro, en términos técnicos, del consumidor, del ser humano que busca un
producto que le ayude a vivir un poco mejor, a ser más feliz. “Se debe pensar
con él, por él, para él.” Lo mismo que en psicología, solo que, sin tratar a la
persona como cliente sino como ser humano.