El marketing consiste en el desarrollo de
estrategias que sean atractivas para el cliente (la persona) por medio de un
producto que se satisface en el mercado. Dentro de las estrategias encontramos
la vista del producto, que sea atractiva para otro que lo ve, también el lugar
donde se expone el producto ya que este debe ser altamente visitado o agradable
para el que lo va a visitar y también, la difusión del producto, debe ser con
mucha creatividad y originalidad.
Marcela Archuby (2007) habla acerca del marketing
hacia las personas y básicamente el ser humano es un producto que satisface las
necesidades, bien sea a otros cuantos o en gran magnitud como las empresas.
Para esto debe analizar las necesidades del mercado, qué es lo que otros
quieren, qué es lo que el otro necesita. En cuanto a lo que al ser humano
corresponde, para ser productivo, este debe cumplir con los conocimientos
necesarios (tecnología y habilidad) facilidad de cambios, liderazgo, rapidez,
comunicación, proactividad, entre otros.
Finalmente como estrategia humana para ser
altamente capaz de ser un buen producto empresarial debe ser competitivo,
contar con experiencia, formación profesional, proponer ideas, resolución de
problemas y ante todo demostrar la disponibilidad que se tiene, es decir, el
lugar donde se tomará el trabajo y cuánto tiempo de trabajo se concederá para
el lugar requerido.
En ultimas, lo que la autora quiere decir, es que
debemos vendernos ante otros, “Respecto al precio, debemos saber a cuanto
cotizar nuestros servicios” y además de eso debemos promocionarnos, ofrecernos,
por ejemplo con un buen currículo, no tanto para hablar sobre los logros
profesionales sino que bastará con escribir lo que la empresa necesita.
El marketing es supremamente importante en la
construcción de ideales y significaciones sobre lo que el trabajo hace en la
cotidianidad. Vale la pena preguntarnos sobre cómo esta estrategia de marketing
puede impactar en el mundo globalizado actual, aunque ya ha impactado bastante.
El mundo del empleo se mueve bajo distintas
ópticas, tradicionalmente el trabajo es buscar un empleo y estar muchos años en
esa empresa hasta vivir plenamente. Esa plenitud ahora no esta asegurada. El
marketing del sí mismo, promueve una responsabilidad sobre la formación y el
empleo por el propio sujeto, siendo este el que se vende y se promueve a sí
mismo en un trabajo, una independencia que transforma lo que hasta hoy se ha
pensado sobre la relación persona- trabajo.
De esta manera el sujeto trabajador se proyecta en
la búsqueda labora, tendrá que poner a prueba sus habilidades para crear
estrategias de ventas, de orientarse y de toma de decisiones en cuanto a lo que
desea y a lo que puede obtener.
El sujeto de trabajo en su búsqueda, debe saber
moverse, aprender a moverse en un mundo cada vez más competitivo que solamente
la astucia permitirá tener éxito en su carrera.
A manera personal, el grupo considera, que el
marketing favorece la calidad en tiempos de independencia laboral, puesto que
todos iremos en búsqueda de un trabajo sobresaliente que resalte y compita para
tener más posibilidades. Así la necesidad de generar un plan de marketing del
sí mismo está en la psicología pero también, en todas las carreras que
propician un terreno laboral.
Con lo anterior y en nuestra posición promotora de
un bienestar humano, en el mundo del marketing, nos atrevemos a decir, el ser
humano es cliente, el comprador pero en este caso quien es el comprador es la
empresa que nos necesita, que verifica que seamos “altamente calificados” pero
en pro de lo que ellos necesitan y no
lo que podemos hacer ni para lo que nos hemos preparado. La definición entonces
de estar altamente calificados para nosotros y por hablarlo de una manera
vulgar es “ser el perro educado que hace justamente lo que se le pide que haga,
por supuesto deberá estar preparado profesionalmente para una tarea, pero en
últimas será una carrera entre una lucha de necesidades, porque cada uno va con
una necesidad personal, un objetivo más bien, pero esto para una empresa no es
importante lo cual queda de lado, poniendo al humano en una condición
desinteresada, pensando entonces en la necesidad del otro y no en su propia
necesidad”.
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